
Sauron en ""Calle Melancolía" un bonito rincón en Úbeda"
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"Calle Melancolía" un bonito rincón en Úbeda
Publicado en Gastronomía y Bodega. Autor: MARIA
Un verdadero santuario dedicado a Joaquín Sabina, como sabéis nacido en Úbeda. Las paredes todas adornadas con fotos de Sabina, de niño, de más mayor, ya cuando había triunfado, con Serrat, todas las paredes repletas de retratos del artista.
Publicado el 22/02/2012
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Un malentendido con el título de una de las fotos que colgué en el álbum “Un Paseo por Úbeda” me han llevado a escribir este artículo.
De la preciosa ciudad de Úbeda, enclavada en plena comarca de La Loma, dominando el valle del Guadalquivir, cuyo nombre procede de la antigua población árabe Ubbadat, reconquistada por Fernando III el Santo, mucho se ha hablado en este portal, no voy a aportar mucho mas, que ya no sepamos, sus preciosos edificios renacentistas en torno a la Plaza Vázquez de Molina, presidida por la majestuosa Capilla de El Salvador, obra de Andrés de Vandelvira, con su magnifica portada plateresca. A su lado la Casa del Dean de la Capilla o palacio del Condestable Dávalos, lo que es hoy el Parador, y donde tuve el placer, como ya sabéis, de alojarme en la habitación ducal. El Palacio de las Cadenas, sede del Ayuntamiento, y en frente la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, erigida sobre la antigua mezquita árabe. Y tantos edificios más, que alargarían demasiado mi artículo.
Porque el objeto de este humilde artículo es un pequeño bar que descubrimos mi marido y yo, cuando por la noche buscábamos un sitio para tapear, nos gusta cenar ligero, ya se sabe, desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo. Bueno lo de cómo un mendigo es un decir, porque casi siempre al final nos pasamos.
Pero en fin, a lo que íbamos, paseando por la C/ Real, nos llamó la atención un pequeño bar, no estaba cuando fuimos hace unos años a Úbeda, Calle Melancolía se llama, y ya el bombín que había como farol en su puerta y la silueta que adornaba uno de los cristales del escaparate, nos hizo saber antes de entrar lo que íbamos a encontrar en su interior.
Un verdadero santuario dedicado a Joaquín Sabina, como sabéis nacido en Úbeda. Las paredes todas adornadas con fotos de Sabina, de niño, de mas mayor, ya cuando había triunfado, con Serrat, todas las paredes repletas de retratos del artista.

Las lámparas que tiene son los bombines negros que utiliza Sabina para sus actuaciones, la música, como no, toda de sus canciones interpretadas por él y por otros cantantes.
Nos encantó el local, y después de tomarnos unos buenos pinchos, de vuelta al Parador, el Condestable Dávalos nos esperaba encima de la chimenea, a ver si se iba a enfadar por llegar tarde.
Para terminar os pongo la letra de la canción, de este poeta que es Joaquín Sabina, Calle Melancolía.
Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
MARIA dijo: Hola a todos. Pues si, os recomiendo este bar tan agradable y acogedor en Úbeda, os va a gustar. Y por supuesto que tambien os alojeis en el Parador, y a ser posible en la habitación única o ducal, alli seguro que no vais a poder dejar de cantar esta canción, y por supuesto a ponerla en práctica:Bueno, bueno ¡con mayor motivo!
Y nos dieron
las diez y las once
y las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al anochecer
nos encontró la luna.
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